Cómo limpiar y cocinar los mejillones

Los mejillones son moluscos muy habituales en la península italiana y se utilizan para diversas preparaciones culinarias, como primeros o segundos platos, risottos, pastas o deliciosos mariscos y sopas a base de pescado.

Para cocinarlos y antes de cocinarlos, sin embargo, es importante realizar algunas operaciones necesarias para minimizar riesgos relacionados con la higiene de este alimento. Además, dejar algunas sobras durante la cocción, como veremos, puede comprometer el sabor de los mejillones y el éxito de la receta.

En los siguientes párrafos explicaremos paso a paso las diferentes operaciones a realizar: cómo limpiar los mejillones, cuáles comprar y cómo cocinarlos. Una pequeña guía diseñada para recopilar algunos consejos útiles para prepararlos de la mejor manera posible, ilustrando los diferentes métodos de cocción, almacenamiento y limpieza.

Cómo elegir los mejillones para comprar

Antes de explicar cómo limpiar los mejillones, es importante hacer una premisa con respecto a la compra. Para preparar platos sabrosos y salados hay que elegir solo mejillones frescos, pero ¿cómo se reconocen?

Partimos del supuesto de que es un alimento bastante barato y, contrariamente a lo que se podría pensar, disponible todo el año, especialmente en los meses comprendidos entre mayo y agosto.

Si no vives en lugares costeros, si no tienes la posibilidad de acudir a una pescadería de confianza y quieres comprarlos en el supermercado, presta mucha atención a la etiqueta del paquete.

Nunca compres mejillones estancados en agua, solo aquellos colocados en una red bien sellada.

Mejillones en el mostrador de pescado

También presta atención a la fecha de envasado y el origen de los moluscos. Si es posible, elije productos envasados ​​lo más recientemente posible y si provienen de fincas es importante que, además del origen, el fecha de recogida y envasado.

En cambio, recuerda que los mejillones frescos deben consumirse lo antes posible porque son muy delicados y pueden deteriorarse fácilmente.

En el momento de la compra, es aconsejable comprobar cuidadosamente el color de la carcasa, que siempre debe ser brillante y brillante, con las válvulas bien cerradas y no rotas.

Otro elemento que no se debe subestimar, índice de frescura del mejillón, es el peso: el mejillón fresco es más bien pesado, si es ligero y se abre con facilidad, es mejor evitarlo. Nunca compres mejillones de olor fuerte.

Una vez llevados a casa, deben limpiarse, lavarse a fondo y almacenarse adecuadamente. Es importante prestar mucha atención al consumo y limpieza de los mejillones; si no se controlan, pueden causar gastroenteritis o enfermedades graves de diversa índole.

Cómo limpiar mejillones

La limpieza de los mejillones es una operación bastante sencilla pero, como ya hemos comentado, es fundamental realizar todas las fases de limpieza con sumo cuidado.

Una vez que hayas comprado los mejillones, en primer lugar tienes que hacer una selección descartando los rotos o partidos, pero también los que parecen pesar demasiado para el volumen que tienen.

En este punto se puede proceder a la limpieza de los mejillones: lavarlos directamente con agua corriente y eliminado, ayudándote con un cuchillo, posibles incrustaciones y percebes de la cáscara.

Luego retira el filamento que sale del costado del mejillón, el lino fino, tirando de él con las manos, apretando bien las válvulas para evitar que el molusco se lo lleve mientras lo rasga. El biso no es más que una barba de color verde pardusco oscuro, erizada al tacto.

Limpieza de mejillones quitando el byssus

Luego colócalos en un recipiente grande, listo para ser limpiado en la superficie. Consíguete un cepillo de dientes rígido o una malla de metal y comienza a frotar los mejillones uno por uno con agua corriente para eliminar todas las impurezas y filamentos.

Los mejillones, al igual que las almejas, deben purgarse, pero requieren mucho menos tiempo. Simplemente colóquelos en un recipiente con agua fría y sal (40 g por litro de agua) y déjelos en remojo durante aproximadamente media hora. Pasado este tiempo, retire el agua y proceda con la cocción.

Los mejillones crudos limpios, si es necesario, se pueden conservar en el frigorífico: colóquelos en un bol o olla llena de agua durante un máximo de 6-8 horas. De esta forma será posible conservar su frescura y cocinarlos más tarde.

Mejillones crudos sin limpiar, por otro lado, es recomendable conservarlos un máximo de 2 días en la parte superior de la nevera (la menos fría). en un recipiente tapado de un paño húmedo. Este último paso es fundamental para evitar la contaminación.

Cómo cocinar mejillones

Hemos visto cómo limpiar mejillones, cómo reconocer los frescos y cómo purgarlos. Una vez limpios los mejillones, el primer paso a realizar para la preparación de cualquier receta es elapertura de las válvulas. Esta operación se puede realizar tanto cruda como cocida.

Mejillones hervidos en una sartén gigante

Crudo, simplemente inserte la punta de un cuchillo pequeño en la ranura de las dos conchas y haga palanca. Luego levante la cáscara, quitando la vacía.

Si deseas abrirlos mientras cocinas, colóca los mejillones en una cacerola con tapa a fuego medio. En tan solo 5 minutos se abrirán y se podrá continuar con la preparación de la receta.

Si, después de la cocción, notas que algún mejillón ha quedado cerrado, retíralo porque significa que el molusco no está bueno.

Si estás pensando en usar mejillones para aliñar espaguetis, o cualquier otro tipo de pasta, primero te sugerimos dorar dos dientes de ajo en una sartén previamente engrasada.

Retira el ajo y agrega los mejillones limpios. Cubre con una tapa y cocina a fuego moderado durante unos 5 minutos.

Una vez cocida la pasta, introducirla directamente en la sartén con los mejillones y remover todo. Si lo prefieres, retira las cáscaras antes de batir.

Mejillones gratinados

Para preparar mejillones gratinados es necesario realizar una doble cocción. Cocina los mejillones en una sartén, con tapa, a fuego medio durante 5 minutos. Reserva el líquido de cocción que luego necesitarás para preparar el gratinado.

En un bol, vierte el pan rallado con el perejil picado y un poco de ajo finamente picado. Luego vierte un cucharón de agua de cocción de los mejillones y mezcla hasta que se forme una mezcla arenosa.

Coloca los mejillones en una bandeja de horno forrada con papel vegetal y cúbrelos con una cucharada de pan rallado. Vierta un chorrito de aceite y hornee.

Otra receta muy querida y fácil de preparar son los mejillones picados.

Coge una olla bastante grande y sofríe el ajo, el aceite y el pimiento rojo. Vierta los mejillones y cubra con una tapa hasta que se abra la concha. Agrega mucha pimienta y perejil picado.

Sirve los mejillones picados en platos hondos, acompañados de rebanadas de pan tostado.

Si quieres preparar un guiso de mejillones, sin embargo, la preparación es bastante similar a la del picante, la única diferencia está en la adición de la salsa de tomate al sofrito.

También te puede gustar