La guía para salvar tus ensaladas

Me encanta hacer malabares con el bolígrafo y el tenedor para difundir mi amor por la buena comida por todas partes. A menudo cometo grandes errores en mi pequeña cocina. Pero también me encuentro con verdaderas joyas: pequeños trucos que desmitifican un plato intimidante o salvan nuestra rutina culinaria. Son secretos que pasan de boca en boca y que me complace compartir con ustedes, ¡porque la cocina es vida!

Hace buen tiempo, el cielo es casi azul, el termómetro sube y se improvisan picnics. En el mercado o en mi cesta quiteña, me saludan unas zanahorias gallardas y unos hermosos brotes de espinacas. Es todo lo que necesito para sacar mi quinua.

Así que me enfrento a la pregunta existencial que asalta a todo amante de las ensaladas bienintencionadas: ensamblar verduras crudas está muy bien, pero ¿dónde está esa pizca de alma extra que satisfará mi estado de ánimo y mi apetito?

Tras numerosas investigaciones, pruebas y degustaciones a ciegas, me complace compartir con ustedes 3 recetas milagrosas, sacadas directamente de mi cocina de 2 m2 y de mi pequeño y temperamental horno eléctrico.

Encurtidos de cebolla roja

Cuando necesita una sola cebolla, ¿se ve a veces obligado a comprar una red entera? Hay varias formas de evitar abandonar a estos pequeños huérfanos en un rincón:

  1. Pícalas y congélalas

Para esta última solución, necesitarás: un bonito tarro de cristal (un tarro de mermelada viejo, vacío y limpio servirá perfectamente), 1 o 2 cebollas rojas, 125 ml de vinagre de sidra, 125 ml de vinagre de vino tinto, 125 ml de agua, 50 g de azúcar moreno, 1 buena pizca de sal, 1 buena pizca de pimienta. Esta es la receta básica, pero no dude en usar su creatividad: semillas de cilantro o comino, hojas de laurel, cúrcuma para un bonito color amarillo, otros tipos de vinagre… También sirve para hacer encurtidos de zanahoria, rábano o coliflor. Las posibilidades son infinitas.

  1. Pela las cebollas y córtalas en rodajas muy finas.
  2. Vierte los dos vinagres, el agua, el azúcar y la sal en un cazo y llévalo a ebullición.
  3. Mezclar bien.
  4. Apaga el fuego y añade las rodajas de cebolla y tus especias (pimienta, hierbas, etc.).Cuando se enfríe, vierte la mezcla en tu tarro.
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Bonus: ¡estos encurtidos pueden conservarse en la nevera durante 1 mes! También me gusta utilizarlos como aperitivo sobre una rebanada de queso fresco.

Garbanzos asados

Echa un vistazo a tu armario de especias y saca lo que más te guste: curry, pimentón, comino, guindilla, jengibre en polvo… Todo vale. En un espíritu de generosidad y exotismo, he utilizado todo lo anterior.

  1. Escurre la lata pequeña de garbanzos y viértelos en una ensaladera con 1 cucharada de aceite de oliva.
  2. Añade las especias, sal y pimienta.
  3. Colócalo en una bandeja de horno forrada con papel de horno.
  4. Hornear durante unos 15 minutos a 190 grados, terminando con unos minutos en el grill para que queden crujientes. Vigilarlos bien al final.
  5. Disfrútelas calientes o frías, como aperitivo o en su famosa ensalada. Se conservan hasta una semana en un tarro pequeño.

Semillas tostadas de todo tipo

Para obtener un sabor más intenso y más crujiente, dale a tus semillas favoritas unas vacaciones al sol. Colóquelas en el horno sobre una hoja de papel de aluminio o papel de hornear, en la posición grill o a 180 grados. Espere a que se doren (unos 10 minutos, vigilándolas con frecuencia para evitar que se ennegrezcan y dejen un regusto a quemado), déjelas enfriar y ¡a disfrutar!

Este truco funciona muy bien con almendras (enteras o fileteadas), pipas de calabaza, avellanas o incluso virutas de coco. Cuanto más pequeñas y finas sean las semillas, más corto será el tiempo de cocción.

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